La Ciudad Eterna encanta con el Coliseo, los Museos Vaticanos y la Fontana di Trevi.
Pasear por Roma significa cruzar dos mil años de historia en cada paso. Desde los callejones del Trastevere hasta los mercados del Campo de' Fiori, la ciudad mezcla la grandeza imperial con la vida cotidiana más auténtica. Roma no se visita, se vive.
Primavera y otoño ofrecen temperaturas ideales.
La cocina romana es un culto: carbonara, cacio e pepe, amatriciana, supplì y alcachofas a la judía. Almuerza en una trattoria en Testaccio, el barrio gastronómico por excelencia, y termina con un gelato artesanal.
Trastevere para ambiente bohemio y trattorias auténticas. Monti para compras vintage y cócteles. Testaccio para el mercado cubierto y cocina auténtica. Coppedè para arquitectura de cuento. Prati para la cercanía al Vaticano.
El aeropuerto principal es Fiumicino (FCO), conectado al centro en 32 minutos.