Volcánica y auténtica, Nápoles es la cuna de la pizza y puerta a Pompeya y Capri.
Nápoles es un viaje sensorial: el aroma de la pizza de horno de leña, las voces en los callejones, la ropa tendida entre edificios, el azul intenso del golfo con el Vesubio de fondo. Es caótica, generosa, contradictoria y absolutamente irresistible. Desde aquí parten excursiones a Pompeya, Herculano, Capri, Ischia y la Costa Amalfitana.
Primavera y otoño son perfectos.
La pizza napolitana es patrimonio UNESCO: margherita y marinara en Sorbillo, Da Michele o Starita. Luego la sfogliatella riccia, el babà, el ragú napolitano, el cuoppo frito (street food) y el mejor café espresso de Italia.
Spaccanapoli y los Quartieri Spagnoli para el alma popular. El Lungomare y Posillipo para paseos románticos. El Vomero para compras y Castel Sant' Elmo. El Centro Histórico para iglesias y arte. El Puerto para las islas.
El aeropuerto de Capodichino (NAP) está a 7 km del centro.