La Ciudad Roja cautiva con zocos laberínticos, riads secretos y la plaza Jemaa el-Fna.
Marrakech es un asalto a los sentidos: el aroma de las especias en los zocos, los colores de las cerámicas, el sonido de la llamada a la oración y el caos organizado de la plaza Jemaa el-Fna que al atardecer se transforma en el mayor restaurante al aire libre del mundo. Dormir en un riad tradicional con patio y fuente es una experiencia inolvidable.
Primavera y otoño.
El tajine (con pollo, limón y aceitunas o cordero con ciruelas), el cuscús del viernes, la pastilla, la harira (sopa), el té de menta y los dulces de miel y almendras. La plaza Jemaa el-Fna por la noche es un festival gastronómico.
La Medina para los zocos y los riads. El Jardín Majorelle para el oasis azul de Yves Saint Laurent. Gueliz para la ciudad moderna y restaurantes franceses. La Palmeraie para resorts y spa. La plaza Jemaa el-Fna para la experiencia inmersiva.
Marrakech-Menara (RAK), 15 minutos del centro.